
La última Bañera de
Ulises tardará en desaparecer de mi memoria. La energía
que emitían tus intervenciones, tus inflexiones de voz, tus
mensajes…es un soplo inesperado de buen viento. Quiero que os
sintáis marineros de honor de una travesía que
escribimos en el aire. No se hacia dónde vamos, pero vamos,
navegamos. El ejemplo que hemos dado de familia no llamada a serlo,
la reticula por la que nos hemos sentido entrecruzados, abrazados,
fraternos…No sé, todavía estoy en caliente. No
puedo imaginarme que el sábado que viene no habrá
micrófono.
En el programa no intervinieron todos los que
estaban previstos. El tiempo se me echó encima. No estuvo
Rafael Poveda y sus vinos, ni Fernando e Inma de las Ediciones del
Oriente y el Mediterráneo, ni Pilar Algarra con su librería
Almadí, de Urueña, ni Miguel Angel, el intrépido
marinero del Potemkin que ha hecho posible este blog y la web que le
seguirá, ni mi entrañable amiga María de Madrid,
la lotera mejor terapeuta, la terapeuta mejor lotera (Goya esquina
Serrano), ni Ester, la voz sugerente de los indicativos,ni Andrea y
Ulises, tejiendo tapices dadaístas en un pueblo de Palencia,
ni Gemma y Nigel que acaban de abrir una casa sostenible en
Valderrobles, ni el capitán Varela que recorre este mundo
globalizado con su aire de Lord Byron…digamos que tiré
por lo sano y me deshice de los de casa por una cuestión de
premura. No tengo ni idea de blogs, ni de webs, pero aprenderé
–te lo aseguro- y aprenderé a colgar bañeras y
músicas y de vez en cuando algún quejido y alguna coz
para que no se siga desmantelando este teatro de la vida a costa de
nuestro silencio. Quiero darte las gracias a ti que has mostrado tu
aliento desde el primer día en este folio salino, a ti que
quizá me has escrito y no te he contestado, a ti que has
reaparecido pese a los cambios de horarios, a ti que has escuchado y
perdonado los errores de esta tripulación, a ti que todavía
no te conozco.
Os llevo en mi corazón y nunca os mostraré
suficientemente mi gratitud. Todo lo he aprendido de vosotros y
espero no haber defraudado vuestras expectativas. Los cargos deben
ser siempre renovables y rendir cuentas a su asamblea. Seguid
rebeldes y bellos, príncipes del Mediterráneo,
ciudadanos del futuro.
Os quiero. Ulises.